Empieza por el requisito real
Antes de comprimir, comprueba el límite de tamaño y los formatos aceptados por el portal al que vas a enviar el documento. No existe un tamaño universal: una universidad, una empresa o un servicio público puede aplicar límites diferentes.
Conserva siempre el archivo original. Trabaja sobre una copia para poder volver atrás si la compresión reduce demasiado la calidad.
Usa primero la opción menos destructiva
Si el PDF ya contiene texto digital, firmas o elementos que quieres mantener seleccionables, empieza con un modo de compresión seguro. La reducción puede ser menor, pero conserva mejor la estructura del documento.
Los modos de compresión más fuertes pueden convertir páginas completas en imágenes. Esto suele reducir más el tamaño, pero puede eliminar la selección y búsqueda de texto.
- Prueba primero compresión segura.
- Comprueba el tamaño final.
- Solo aumenta la compresión si todavía superas el límite.
Revisa el PDF antes de enviarlo
Abre el archivo comprimido y revisa las páginas con texto pequeño, sellos, códigos QR, firmas y números de referencia. Amplía varias zonas para confirmar que siguen siendo legibles.
También conviene comprobar el número de páginas y el orden. Un archivo pequeño no sirve si falta una página importante.
Privacidad y documentos personales
Para documentos personales, el procesamiento en el navegador puede reducir la necesidad de enviar el archivo a un servidor externo. Aun así, revisa siempre la política y los requisitos de la institución receptora, especialmente si trabajas con datos sensibles.